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Pichón
"Una obra de minorías exageradas"
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30 de Abril, 2012    General

Alma Catira Sanchez , detrás del personaje de un travesti.


Nota a Alma Catira Sanchez 
para Estela Fieg , Prensa de El Fino , espacio escénico.

"Siempre pienso que la felicidad es un camino, y no un lugar puntual y exacto; acaso tenga algo de entelequia o no, pero lo que digo es que no lo sospecho como un punto de llegada."

Cómo estás Alma , contáme una anécdota que refleje un poco tu vida , tu decisión a ser vos misma.

 En mi modo de ver la transexualidad, la pregunta que desde siempre se hace la persona transexual es quién soy.

La sociedad en general cree que las preguntas son qué me gusta? o qué quiero? pero éstas en todo caso van a ser consecuencia de definir la primera.

Menudo problema el de definir quién se es, ya que a la mayoría de las personas no les sucede. Se presume que ningún niño o niña necesita preguntarse ni preguntarle a sus padres o a algún profesional si es varón o mujer, salvo claro que sea transexual, y en ese caso tampoco es que haya una duda o pregunta, sino que hay la genuina y fatal certeza de ser precisamente lo contrario a eso que todos los demás dicen que una es, abominable seguridad para todo aquel que escuche tan inexorable aseveración.

Y así empieza el difícil derrotero de una persona transexual, en la búsqueda de su identidad tan sentida por ella y tan negada por todos los demás.

En ese recorrido, un aspecto importante es nuestra apariencia y como estamos atravesados  por el contexto socio-histórico en que vivimos, la ropa es una variable inequívoca muchas veces del género que la persona ostenta.

Así es como una se lanza desde los primeros años infantiles a realizar verdaderos saqueos al ropero de la mamá para  probarse diferentes combinaciones de ropas y texturas y hasta labiales y esmaltes, en la segura ausencia por largas horas de los inquisidores progenitores.

La vida va y viene, y lo que te quiero contar es la primera vez que salí a la calle como Alma.

En Córdoba hay un lugar que se llama “El Paseo de las Artes”, que es una gran feria de artesanías que abre al público todos los fines de semana y feriados.

Ahí vi un vestido rosa de bambula con encaje en la parte de arriba y con frunces en la cintura dejando caer una amplia falda hasta los tobillos. Precioso. Era el más caro de toda la feria pero al cabo de varios meses junté para comprarlo y acaso como era tan caro cuando fui a comprarlo todavía estaba, y lo compré.

Esa noche, alrededor de las dos de la madrugada salí con mi vestido rosa y corpiño relleno con algodón, ojos pintados con lápiz azul y sombra verde, aros redondos y dorados, una cartera roja con dos franjas amarillas, y descalza, con las uñas pintadas en rojo pasión, como debe ser. Hoy mirando atrás, calculo que un cartel con luces de neón pasaría más desapercibido que aquello.

Hice una cuadra temerosa pero feliz; y estaba tan feliz que me animé con una cuadra más. En la calle no andaba nadie así es que ya un poco más serena empecé a disfrutar mi momento y empecé a desear que alguien me encontrara y me viera.

Cuadras y cuadras por la segunda ciudad del país pero nadie. Aunque no me importaba, estaba frío y a la vereda la sentía helada.

Cuando ya irían unas veinte cuadras y ya estaba llegando al Palacio Municipal me alcanzó un chico en bicicleta –relindo el chico, hermoso- y me dijo que fuera con él hasta su departamento, que él vivía cerca de ahí, que tenía fernet en su casa, que me haría lo que yo quisiera, que yo era hermosa.

Le dije que no, no y no. Tenía mucha vergüenza, nunca había estado con un chico y no hubiera sabido qué hacer.

Al cabo de mucho insistir el chico se fue y yo me senté por espacio de una hora más o menos en el Paseo Sobremonte que está en frente del Palacio Municipal, pleno centro de Córdoba.

Luego empecé a desandar las veinte y tantas cuadras hacia mi casa y en un momento se frenó a mi costado un taxista y sacando medio cuerpo por su ventanilla me dijo:  “puto de mierda, te voy a matar hijo de puta, etc. etc.”

Yo corrí unos metros pensando que pronto me pasaría con su vehículo y desaparecería, pero en unos segundos se volvió a frenar cerca de mí y esta vez mientras me seguía insultando abrió la puerta y se bajó del auto. Supongo que venía a pegarme pero como siempre he salido a correr y confío en mis piernas y sé que tengo aguante y resistencia, en unas varias cuadras de huída veloz lo perdí de vista.

Llegué a mi casa y frente a mi espejo celebré una conclusión: tanto a uno y a otro los modifiqué, y mi lugar en el mundo es ser mujer.

Ante un mismo estímulo, dos personas pueden ver cosas diferentes, y yo nunca sabré lo que vio uno ni otro pero sé que fui un estímulo inevitable para sus tranquilas vidas como nunca antes yo había sido para nadie.

Han pasado ya tantos años pero hay veces que “flasheo” con encontrarlos hoy a esos dos, y tanto a uno como a otro, desde diferentes ángulos, decirles: soy Alma, la de aquella noche.

  

Alma y su personaje de Diana de la Selva en "Pichón"



Siempre tenemos algo de que arrepentirnos en la vida... 

No sé si como arrepentimiento, si acaso como un lamento, y es el no haber iniciado mucho antes mi proceso de definir mi identidad de género.

Eso lamento profundamente, haber vivido muchos años de mi vida de manera equivocada e insistiendo en un sinsentido que cada vez me dejaba más en una vacuidad absoluta.


Hoy , quién es Alma Catira Sanchez? Que hace?.

Bueno, siguiendo con lo mismo y por lo mismo, yo hoy siento que mi vida tiene plenitud, tiene autenticidad y tiene motivaciones renovadas cada día.

Puede parecerte una nimiedad que en algo tan ínfimo yo te exprese la inmensidad de esa plenitud que te digo, cuando a la noche me despierto y siento que tengo mis pechos y que si me levanto, la puerta lustrosa  de un placard refleja en la penumbra la silueta de una mujer, esa es mi verdad y la inmensidad de ser yo. Es eso así tan pequeño, pero para mí tan profundo que me hace sentir que todo está donde y como debió estar siempre.

Claro que a esto te debo añadir la infinita ansiedad que siento porque se sancione finalmente la Ley de Identidad de Género que me va a permitir hacerme la cirugía genital que pondrá definitivamente las cosas en su lugar.

 

Cuál es tu formación académica , dónde estudiaste? seguís estudiando?

 Yo soy Licenciada en Ciencia Política. Estudié en la Universidad Católica de Córdoba que es de los jesuitas y me recibí en 1998.

Cuando tenés una licenciatura podés enseñar lógicamente en una Universidad pero el camino es un tanto lento ya que antes de que esto suceda generalmente hay que hacer dos o más años como adscripta a una cátedra y esto es ad honorem. También cabe la posibilidad de enseñar en un secundario o un terciario porque el título es habilitante para ello, pero la idoneidad en la docencia la adquirís estudiando el profesorado en un instituto oficial.

Eso fue lo que hice y me recibí en 2001 de Profesora en enseñanza media y superior, obviamente en Ciencia Política.

Igualmente nunca enseñé porque en todas mis prácticas los alumnos se distraían y se me dormían en clase y  me hacía pensar que eso me pasaba por insistir con mi imagen de varón, y que de haber sido mujer y profesora todo habría sido diferente.

Yo sospechaba en forma genuina aunque incierta que de ser profesora, yo hubiese sido ingeniosa, ocurrente, motivadora, expresiva, en fin, lo que hoy se conoce como una profe copadísima; y en cambio me veía un flaco pelotudo que apenas podía articular dos palabras seguidas y con movimientos torpes y calculados todo el tiempo por mi temor a que me vieran algún costado afeminado.

Luego, y ya con mi proceso de cambio identitario un poco más claro, me vine a Buenos Aires y me dediqué a tomar clases de actuación y estuve un año en la academia de María Florentino, y luego dos años en la Nueva Escuela de Teatro de Débora Astrosky. También en esos años fue parte de mi formación actoral el director Martín Infante.

En el 2009 decidí estudiar la Licenciatura en Trabajo Social en la Universidad Madres de Plaza de Mayo donde me va muy bien y actualmente estoy cursando el cuarto año de la carrera.

Y si de formación se trata te tengo que agregar que actualmente estoy aprendiendo a bailar danzas folklóricas argentinas en el Centro Cultural Ricardo Rojas, que también ha sido algo así como una asignatura pendiente desde mi infancia.

  

Te digo palabras y me decís tus pensamientos como 

pensando en voz alta?

 

 

Transformación________________________búsqueda

 

Ideal_________________________________felicidad

 

Sueño________________________________un mundo mejor

 

Bronca_______________________________mediocridad

 

Familia_______________________________hijos

 

Mujer________________________________plenitud

 

Teatro________________________________pasión

 

 

 y hablando de teatro cómo es tu personaje en Pichón ?

 

 Mi personaje en “Pichón” se llama Diana de la Selva y es una chica travesti o transexual que no ha tenido mucha formación ni información acerca de su condición, y lo vive de una manera muy sensorial y viseral diría yo.  Tiene una historia fuerte de desamparo e incomprensión y vive sus días como prostituta. Como ya anda cerca de los 40 años, toda esta vida de adversidades y soledad ha hecho mella en su carácter tanto que se muestra un tanto amargada y triste aunque mantiene viva su energía de búsqueda de una vida mejor.

Yo no me parezco demasiado a mi personaje, pero sí he conocido varias chicas travestis que se dedican o se han dedicado por años a la prostitución y se parecen mucho a Diana. Son tristes y tantos años de infortunio y desdicha les ha opacado el rostro, y en sus miradas se ve el dolor y la pena, pero a la noche se ponen el mejor color, la mini más corta y los tacos más altos y se columpiarán una noche más al calor del anhelo de que algo cambie en sus vidas marcadas.

Esa es Diana, una travesti golpeada por la vida y cargada además con la culpa de haberse construido a imagen de su sexo sentido, y por ello busca redimirse y reinventarse en una causa noble como es defender a una chica que casualmente conoce, de un hermano de ésta, que la quiere entregar por dinero.

  

Qué esperás de quién te viene a ver a la función?

 

Cada noche en la función me pasa que pienso que la mayoría de las personas que vienen a ver la obra, tienen prejuicios y preconceptos  acerca de mi condición –lo cual lógicamente es un prejuicio y un preconcepto mío- y que al verme acaso logre yo cambiarles esa mirada.

Es sabido que además de la palabra verbalizada y del lenguaje, todos hablamos con la mirada, con nuestros gestos, en definitiva con todo el cuerpo, y de ahí que yo piense que con verme a mí en una obra de teatro, a alguien yo le hago cambiar la imagen negativa que tienen de mi condición.

Por muchas razones el ser una chica travesti o transexual tiene mala prensa, y me ha pasado muchas veces comprobar que tales prejuicios a los que te hago referencia están tan arraigados que se hace una asociación directa del ser una chica transexual con la prostitución, con adicciones, excesos, promiscuidad, etc. que cuesta mucho a veces desnaturalizar eso.

Y bueno, es por eso que pienso que más que argumentar o “predicar” en virtud de desterrar esos prejuicios,  se consigue mucho más con la presencia y la expresión auténtica y transparente  de quien una es.

 

Qué hizo el teatro en vos?

 

Al decirte que la búsqueda de mi identidad me llevó muchos años, en todo ese tiempo es como que muy a pesar mío, me fui haciendo actriz de mi propio destino al intentar día tras día poner en escena al más viril y convincente de los hombres.

En contra de lo que sostienen  las ciencias sociales actuales, yo pienso que la transexualidad es innata y congénita, es decir, que se nace transexual, y por mucho que una luche por conducirse de acuerdo a su cuerpo anatómico, la verdadera identidad –para mí innata- no se puede negar y acaba finalmente ganando la batalla.

Tampoco un nombre ni una socialización en el rol de acuerdo al cuerpo biológico pueden torcer esa identidad sentida que una manifiesta desde que una tiene memoria.

En tal sentido y acaso por haber vivido en el campo hasta mis nueve años, y en un pueblito hasta mis dieciocho años, es que fue muy fuerte en mí esa represión de manifestarme como la mujer que me sentía ser, y me vi forzada a potenciar y a “actuar” al chico o al hombre que debía demostrar.

Por eso es lo que te digo de esa obligada actuación.

Y por esto y por todos los problemas que ya había tenido en la primaria y en la secundaria, yo observaba todo el tiempo a los varones, -de los cuales, de varios me enamoraba en mi más hermético silencio claro está- pero mi observación iba directamente a los gestos y las palabras que ellos usaban, a cómo procedían, a lo que hablaban de las chicas y cómo las miraban, en fin, a cada momento de su comportamiento, para luego imitarlos de la manera más convincente posible.

 

Y lo lograba. Sólo Dios sabe hasta dónde he llegado en ese ingente esfuerzo por intentar ser el chico que mi naturaleza y la impronta sociocultural me obligaba a ser.

Pero bueno, toda esa “actuación” de años buscando al personaje de hombre, censuró y calló también por años toda mi genuina expresión femenina.

Y ha sido el teatro –entre otras cosas- lo que me ha ayudado a redescubrirme y potenciarme en la femme que hoy soy. El director de “Pichón” a menudo me dice que cada día él me descubre capacidades y potencialidades nuevas que a él le hacen estimar que no “tengo techo” en lo expresivo y que debo ir día a día por más.

Pablo –mi director en “Pichón”- me ha dicho también que él observa en mí ese “oscurantismo” de años en donde toda mi expresividad de mujer estuvo oculta y silenciada pero acaso por lo mismo, indemne y a la espera, como espera una semillita guardada en una caja que un rayo de sol la haga por fin germinar y florecer en una planta que irradie luz y brillo propios.

"Eso es y ha sido el teatro para mí, un sitio de luz donde día tras días me animo más a ser yo misma y a arriesgarme en la construcción de personajes que tienen que ver con mi identidad, y no con alguien que no soy ni nunca debí ser."

 

Cómo se encuentra la felicidad?

Mirá, siempre pienso que la felicidad es un camino, y no un lugar puntual y exacto; acaso tenga algo de entelequia o no, pero lo que digo es que no lo sospecho como un punto de llegada.

No obstante esto, creo sí que la amargura y la desdicha son lugares exactos, y aunque se pueda salir de ellos, son claustros con barrotes asibles que se yerguen imponentes ante nuestra realidad de impotencia.

A veces relaciono la idea de felicidad con la “Alegoría de la caverna” de Platón, al expresar de algún modo que es la verdad lo que finalmente nos hace libres.

Cuando se ha buceado en las profundidades más oscuras de la amargura y el olvido o se ha descendido a lo más hondo de la soledad y la desdicha y luego, de alguna manera se ha logrado salir, y ver el sol, y ver las tornasoladas nubes cubriendo el cielo, y sentir los heraldos llenando de sonidos el viento  y conocer los colores de la felicidad, ya no se vuelve a ser la misma persona, y acaso ya no se pueda volver a estar triste.

Yo asocio eso, verdad, libertad y felicidad. Si una conoce la verdad –la verdad que emerge del corazón de cada cual-  creo que eres libre, y siendo libre creo que una se aproxima al menos a ser feliz y desear la felicidad de los demás.

Y al igual que el cautivo que por años estuvo prisionero y cuando al fin se libera valora cada segundo de brisa o cada destello de un amanecer; así también quien vivió por años en la cárcel de un cuerpo equivocado, cuando escapa al fin de esa prisión valora cada reflejo que descubra su auténtica imagen, cada mirada de alguien que le haga sentir quien es o cada segundo de aire que le haga vibrar  en el fragor de ver que la vida es hermosa y vale la pena vivirla.

No sé si soy feliz, pero me siento dichosa y alegre de ser quien soy y lucho cada día por ser mejor persona.

Palabras claves , , , , , , , ,
publicado por obramultimedia a las 16:39 · 2 Comentarios  ·  Recomendar
 
06 de Diciembre, 2011    General

Pichón estreno el 14 de abril en el Fino , Paraná 673



Pedro y Diana su compañera de prisión vuelven a buscar un botin , ahí se encuentra Pichón , el hermanito de Pedro que nunca ha salido de ese lugar y conoce el mundo sólo con los ojos de un vagabundo que le viene a traer comida. Todo cambiará cuando Pedro se entere que la plata ha desaparecido.


Las minorías son un devenir , un proceso , nadie es mayoría , todos estamos atrapados en algún proceso minoritario , que nos arrastra hacia vías desconocidas , algo que nos atrapa para no dejarnos ir , nos hace cambiar , nos hace aprender , nos destruye.



Pichón quiere contar mediante una simple historia de personajes exagerados algo que siempre uno se pregunta en menor o mayor grado , porqué es siempre tan difícil ser uno mismo.

Pone una lupa sobre el sistema social actual , la estructura , el modelo , que cómo enormes máquinas imponen y asignan a cada cual lo que debe ser , mas allá de sus propios deseos , hoy contrastar lo mayoritario con lo minoritario es inútil , hay que prestar atención a sus puntos de fuga , que no son imperceptibles  y  no se los quiere ver.

Palabras claves , , , , ,
publicado por obramultimedia a las 23:48 · Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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Pablo Cernadas

Diseñador Visual ,actor, dramaturgo , hace teatro desde 1992 , se entrenó con maestros como Agustín Alesso , Luis Agustoni , Raúl Serrano ,luego formó parte de la compañia de teatro de el Globo , con Adrían Distefano , Incursionó en la Universidad del Cine de Avellaneda , luego se perfeccionó con Ricardo Arauz en Gargantúa y en el Calibán con Norman Briski. Realizó Talleres de Dramaturgia con Sol

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